Dominicana y Venezuela llegan sin tregua al cierre de la primera fase del Clásico Mundial: ambas selecciones están invictas (3-0), ya clasificadas a cuartos de final, y se enfrentan el miércoles para definir el primer lugar del Grupo D en Miami. El partido tiene consecuencias directas: el ganador se medirá con Corea del Sur en cuartos de final el viernes, mientras que el perdedor chocará con Japón (y Shohei Ohtani) el sábado, según el reporte de Associated Press publicado por Los Angeles Times en Español. Los dos equipos sellaron su pase el lunes con figuras protagonistas. Fernando Tatis Jr. conectó un grand slam e impulsó seis carreras en la victoria 10-1 de Dominicana ante Israel; además, fue el primer grand slam dominicano en la historia del Clásico Mundial. Más tarde, Ronald Acuña Jr. pegó jonrón e impulsó dos en el 4-0 de Venezuela sobre Nicaragua, en un juego respaldado por el trabajo del pitcheo. Más allá de la tabla, este duelo importa por el impacto emocional y social del béisbol en la vida diaria: conversación en casas, barrios y comunidades dominicanas dentro y fuera del país, y una ruta más o menos difícil hacia el título. Los propios mánagers lo dijeron claro: Omar López habló de que “lo importante” es la final, y Albert Pujols remarcó el objetivo de “ganar el torneo”. Para leer más en ocoadigital.com. #RepublicaDominicana #ClásicoMundial #WorldBaseballClassic #Beisbol #SeleccionDominicana #Venezuela #FernandoTatisJr #RonaldAcuñaJr #AlbertPujols #Miami #loanDepotPark #Deportes
República Dominicana y Venezuela protagonizarán uno de los duelos más esperados de la primera fase del Clásico Mundial de Béisbol: llegan invictas (3-0), ya clasificadas a los cuartos de final, y se enfrentarán el miércoles para definir el primer lugar del Grupo D. El partido no solo ordena la tabla. También define el camino inmediato en la ronda de eliminación directa, según reportó Associated Press en una nota publicada por Los Angeles Times en Español. El ganador del choque se medirá con Corea del Sur en cuartos de final el viernes, en Miami. El perdedor tendrá un reto todavía mayor en el papel: enfrentará a Japón, con Shohei Ohtani, el sábado, también en Miami. Ambos equipos aseguraron su clasificación tras ganar el lunes con actuaciones de poder de dos de sus principales figuras. En el loanDepot park de Miami, Fernando Tatis Jr. fue la cara de la paliza dominicana 10-1 ante Israel: conectó un grand slam e impulsó seis carreras. Más tarde, Ronald Acuña Jr. conectó un jonrón e impulsó dos anotaciones para que Venezuela blanqueara 4-0 a Nicaragua. En el caso dominicano, la ofensiva volvió a ser el sostén. El grand slam de Tatis llegó en la segunda entrada y, de acuerdo con el reporte, fue un hito para la selección: nunca antes la República Dominicana había bateado un grand slam en la historia del Clásico Mundial, que se encuentra en su sexta edición. Para Tatis, además, fue un momento personal: recordó que en 2013 —cuando Dominicana conquistó el torneo— él tenía 14 años y veía aquella selección como un sueño de infancia. Tatis también aportó un sencillo de dos carreras en la séptima entrada. Sus seis carreras impulsadas igualaron la segunda mayor cifra en un juego del Clásico (la misma de Adrián González en 2009), quedando a una del récord de Ken Griffey Jr. (2006), según el texto. La artillería dominicana no se quedó ahí. Oneil Cruz añadió un jonrón solitario en la cuarta entrada, un batazo que, según la crónica, salió a 115.9 millas por hora. Con ese ritmo, Dominicana acumula ocho jonrones en este Clásico. El récord de jonrones en una sola edición pertenece a México, con 14 en 2009, de acuerdo con la misma fuente. Del lado venezolano, Acuña fue el motor desde el primer turno. Abrió el juego con base por bolas, se robó la segunda base y avanzó a tercera por un error en el tiro del receptor nicaragüense Ronald Rivera. Jackson Chourio remolcó la primera carrera con un elevado de sacrificio, y en el tercer inning Acuña conectó un jonrón solitario para el 2-0. Venezuela amplió con producción ofensiva posterior y sostuvo la ventaja con un trabajo colectivo del pitcheo: el abridor Yoendrys Gómez ponchó a tres en dos innings y luego fue seguido por seis relevistas. El cierre del grupo dejó otro dato contundente: Nicaragua terminó 0-4 y sigue sin ganar en ocho juegos del torneo, según la información citada. Más allá de la competencia deportiva, el partido del miércoles tiene un valor especial para la conversación pública y el ánimo de la gente: se trata de dos de las principales potencias beisboleras del Caribe, con una rivalidad que trasciende el diamante y se vive en familias, barrios y comunidades dominicanas dentro y fuera del país. La definición del primer lugar implica evitar —o enfrentar— un cruce de altísima exigencia en cuartos, lo que puede marcar el recorrido y las aspiraciones del equipo en el torneo. Los propios dirigentes bajaron el tono a la euforia de un solo juego, recordando que el objetivo es más grande. “Lo importante es el último juego, la final del Clásico”, dijo el mánager venezolano Omar López, en una frase que retrata la mentalidad de torneo. Por su parte, el dirigente dominicano Albert Pujols señaló que, aunque hay mucho ruido sobre el choque directo, su equipo apunta más lejos: “Queremos ganar el torneo”. Con ambos ya clasificados, el choque del miércoles se convierte en una mezcla de orgullo, estrategia y camino competitivo. Para la fanaticada dominicana, también es una cita obligatoria: el resultado no solo define el liderato del Grupo D, sino el rival inmediato y el nivel de dificultad que enfrentará el equipo en su ruta hacia el título.